El trabajo de Deborah Elenter transita diferentes territorios caracterizados por una importante carga emotiva, en los que la vulnerabilidad aparece como una característica fundamental y compartida entre los distintos sujetos abordados. En su obra más reciente, indaga el alejamiento del estado de conciencia puro que se produce durante dos etapas extremas de la vida: nacimiento y muerte. Su proceso creativo explora la utilización de ciertos contextos emocionales particulares como forma de establecer un vínculo más íntimo y primitivo con su sujeto.

El lenguaje utilizado oscila entre el registro documental y la interpretación subjetiva con la intención de exponerse a estados donde la vida se vuelve más tangible. Lejos de afirmar o aseverar, la autora procura interrogarse e interpelar fomentando así la discusión y la reflexión entorno a los sujetos y las situaciones abordadas.